Por cada corredor que recorre el mundo participando en maratones, hay miles que corren por el gusto de escuchar las hojas y la lluvia y que esperan que llegue el día en que les resulte todo tan fácil como a un pájaro volar. Para ellos el deporte no es una prueba, sino una terapia; no es un desafío, sino una recompensa; no una pregunta, sino una respuesta.

Doctor George Sheehan, corredor, filósofo.

Seguidores

8/07/2010

42 REFLEXIONES Y 195 METROS


Tras correr la Maratón de Madrid el 25 de abril de 2010, me leí este libro que me regaló un amigo runner: "42 reflexiones y 195".
Aunque sencillo, narra las aventuras, sensaciones... de un corredor popular, sobre su Maratón de Madrid en 2002, Javier Serrano.
Como soy muy de frases, aquí recogo algunas que me han gustado y con las que me he sentido identificada ;-):
- La aventura comenzó hace meses, el día que decidí -supongo que bajo los efectos de algún desajuste neuronal- que hoy tomaría la salida.
- En este tiempo, he entrenado muchas veces con frío y lluvia, y otras sometido a un calor sofocante. Muy pocas veces se entrena en las condiciones ideales. ¿Existen las condiciones ideales? Correr, no es una actividad placentera, exige sufrimiento, y por eso el corredor de fondo es tan tiquismiquis con las circunstancias externas.

- Las buenas sensaciones que se tienen al comienzo no son más que eso: sensaciones.
- La preparación física es básica para enfrentarse a una prueba de estas características, pero también es fundamental tener la cabeza bien amueblada, estar preparado psicológicamente. Cualquier euforia descontrolada en los primeros kilómetros, puede llevar a marcar un ritmo superior al adecuado. Y eso se paga muy caro después.
- No deja de ser curiosa la visión de las calles sin coches, cerradas al tráfico para que los maratonianos seamos dueños durante unas horas del centro urbano. Es un motivo habitual de conversación durante la carrera.
- ¿Qué extraña obsesión tenéis los corredores con el tiempo?, me preguntaba un amigo hace un tiempo. No es obsesión, simplemente es un guía. cuando entrenamos, el reloj es el utensilio con el que más fácilmente comprobamos nuestro estado de forma: cuanto menos tiempo invirtamos en recorrer una determinada distancia, mejor preparados se supone que estamos.
- El atleta suele llevar un reloj metido en la cabeza: todo es exacto, la vida funciona al minuto. Un atleta no tarda una hora y pico en llegar al trabajo por la mañana, sino "una hora y ocho minutos"; tampoco llega en un santiamén a la panadería, sino que " andando tardo cuatro minutos"; y Madrid-Bilbao no se hace en cuatro horas, sino en 3:53.
- Cuando mis amigos que no tienen ni idea de esto, me preguntan sobre mi calidad como corredor, me resulta difícil explicarles que mi objetivo es mejorar mi marca.
- Dos de los sentimientos más habituales del público de una maratón son absolutamente antitéticos: la envidia y la contraenvidia. Envidia es lo que sienten aquellas personas a las que les gustaría ser capaces de correr una maratón; o, sin llegar tan lejos, las que querrían adquirir el hábito de correr dos o tres veces por semana para mantener el cuerpo en forma y sentirse bien físicamente. Contraenvidia (palabra a todas luces inexistente), es lo que sienten las personas que no pueden entender ni por asomo en qué consiste el placer de correr.
- "¡Bravo!", "¡venga, que no os queda nada!" - Pero señora - le digo a la buena mujer-, si nos faltan unos 32 km ¿cómo que no nos queda nada?- Que no, majo, que sois muy buenos. Anda mira pa lante que te la pegas!!.

- Por mucho que me dedico a correr, me sigue sorprendiendo la relatividad de las distancias. Cuando realizo entrenamientos de 10 o 12 km, suelo acabar cansado; y los últimos 2000 m, se me hacen larguísimos por el ansia de llegar a casa, darme una ducha y ponerme a beber como un camello. En una maratón, alcanzo esas distancias con suma facilidad, bastante descansado y fresco. ¿Cuál es la clave? La expectativa.

- Diferencias entre corredor hormigo y corredor cigarro en una maratón: el corredor hormigo, ahorra y guarda todo lo que puede, el gasto debe ser el mínimo necesario para avanzar al ritmo planificado, pero sin excesos, sin cambios de ritmo bruscos y absurdos; el corredor cigarro, hace cosas estúpidas, como picarse con otros corredores generalmente más rápidos, subir el ritmo en cada cuesta arriba porque así terminará antes, tratar de correr cada km. más rápido q el anterior...El corredor hormigo, más experimentado y más cabal, advierte muchas veces al corredor cigarro: "tranquilo, que queda mucho". Pero el corredor cigarro no acepta el consejo: "no te preocupes, me encuentro fenomenal", y se empeña en seguir sus sensaciones más inmediatas a pesar de todo.Y mientras el corredor hormigo sobrevivirá gracias a todas las energías que ha reservado cuando le sobraban, el corredor cigarro se quedará en el camino, exhausto y sin fuerzas, y colorín colorado este cuento se ha acabado.
El cuerpo se va desgastando a traición sin avisar. Y si pierdo el control y me dejo llevar por el ritmo que me pide, en algún momento, antes o después, me pasará factura. El ritmo lo marca la cabeza, y el cuerpo obedece.
- Existe una complicidad con cualquier corredor con el que me cruzo.

- El carácter competitivo del corredor le lleva a pecar por exceso mucho más frecuentemente que por defecto.

- Por muy bien que el corredor conozca su cuerpo, siempre está expuesto a que el cansancio le propine una puñalada trapera.
 
- Lo que en el km 31 tiene pinta de ser un carrerón, en el km 33 se puede haber convertido en una verdadera prueba de aguante, tanto físico como psicológico. Esa fatiga repentina que lo deja como el tío del mazo, es lo más parecido a que venga un señor con un mazo y nos deje en el sitio.

- Cuanto más accesible es el objetivo, mayor es la ansiedad por conseguirlo.
- Cualquiera que quiera hacerse una idea de lo que significa correr una maratón en menos de tres horas, puee intentar completar un km en 4.16'.
- Corro como un autómata por una calle que sigue siendo cuesta arribal Mi cara es un poema y me cuesta verdadero trabajo devolver alguna sonrisa a las personas que nos animan desde la acera.

- El corredor de maratón es un personaje sufrido. Al mismo tiempo que entrenamos nuestro cuerpo para soportar grandes distancias y ejercicios de larga duración, aprendemos a aguantar situaciones difíciles. La capacidad de sufrimiento también se trabaja, y es esa cualidad la que evita que tiremos la toalla en cuanto aparecen los primeros síntomas de malestar. Aunque muchas veces tenemos unas ganas...

- Hay ocasiones que las piernas no funcionan y correr resulta un enorme sacrificio.

- Aprender a sufrir cuando se corre es muy sano. Ayuda a superar muchos malos momentos.
 
- La base del éxito de un corredor es la buena forma. Pero el elemento diferencial es la capacidad de sufrimiento. Una buena marca en maratón exige no sólo estar muy bien preparado, sino saber sufrir en los malos momentos. No conviene confundir la capacidad de sufrimiento con la imprudencia de seguir adelante por mal que nos encontremos, que son cosas muy distintas y fácilmente diferenciables.
 
- La maratón es como un monstruo de site cabezas, y por mucho que uno crea tener todas las dificultades dominadas, suelen surgir situaciones inesperadas.

- El público disfruta viendo a un corredor que llega a la meta con una sonrisa de oreja a oreja y que levanta los brazos en gesto de victoria. "Ánimo campeón", le gritan. Pero no disfruta tanto cuando ve llegar a un espectro medio arrastrándose con cara de sufrimiento.

- Mis piernas, tremendamente doloridas se mueven con torpeza por el agarrotamiento muscular. No estoy dispuesto a detenerme más, ya tengo que llegar sea como sea.
- No he ganado la carrera - ni la ganaré nunca-; he sufrido como un perro; he quedado para el arrastre y, para colmo, después de recorrer 42 km uno vuelve al punto de partida. Sigo sin encontrar una explicación a mi afición por esto, PERO ME ENCANTA. Quizás los corredores sí estamos un poco locos ;-)

15 comentarios:

  1. Bonita entrada ¿entonces? ¿para Castellon los próximos 42? ;)

    ResponderEliminar
  2. Genial!!! Me ha encantado eso de que los corredores llevamos un reloj metido en la cabeza, es muy cierto. Estoy preparando mi primera maratón y este tipo de entradas ayudan mucho, sé que muchas cosas de las que ya me han avisado antes me pasarán con toda seguridad, pero es muy bueno estar prevenido sobre lo que nos vamos a encontrar...

    ResponderEliminar
  3. Lo confieso, soy un corredor cigarro que está intentando transformarse en hormigo, pero son especies tan diferentes.

    ResponderEliminar
  4. Buena aportación de reflexiones, Raquel!
    A mi me queda muy lejos el nivel necesario para correr una maratón pero me he sentido identificada con muchas.
    Me ha gustado la de la "contraenvidia". Es verdad, para algún sector de la población los corredores y corredoras somos unos incomprendidos.
    Un saludo

    ResponderEliminar
  5. Buena entrada, tendré que buscar el libro. bss

    ResponderEliminar
  6. Muy buena entrada y que verdades recoge. Sobre todo como vamos alternando momentos de euforia y bajón en la misma carrera.

    ResponderEliminar
  7. qué bueno! me apunto el libro! un besazo linda

    ResponderEliminar
  8. Qué bonito Raquel!! muy buenas reflexiones! me encantan!! espero algún día poder vivir todas esas sensaciones.
    Por cierto, muchas gracias por tus palabras, aunque no lo creas me ayudaron y mucho!
    Un fuerte abrazo,
    bss
    Tania

    ResponderEliminar
  9. veo que esa lectura está llena de frases
    yo leí hace más de un año el libro de Murakami y tengo pensado volver hacerlo, pero con un lápiz para subrayar frases, como tu :-)

    ResponderEliminar
  10. Es verdad, ganar no ganaremos, pero apunatrnos que no nos falte.

    Una y otra vez a pesar de lo que nos cueste, verdad??

    Un saludo Raquel!!!

    ResponderEliminar
  11. Raquel, el libro es de mis favoritos y me lo dieron en el Mapoma del 2007. Gran entrada, besos

    ResponderEliminar
  12. Hola Raquel, como dice Paco Montoro, el libro nos lo dieron en el MAPOMA del 2007.
    Tuve que hacer un viaje por motivo de trabajo a la República Dominicana, imagínate 9 horas de avión, me llevé el libro y me lo leí de un tirón.
    Por supuesto me siento muy identificado con muchas de las reflexiones que vienen en el libro.
    Por cierto te apunto para la kedada del día 25 de septiembre, muchas gracias por participar, estamos en contacto.
    Un beso

    ResponderEliminar
  13. Lo leí hace tiempo, me gusto.

    Un beso.

    ResponderEliminar
  14. No estamos locos, nos mueve cierte dosis de masoquismo en estado puro. A ojos de los ajenos a todo esto, podemos parecerlo, pero no lo estamos. ¿O sí...?

    Claro que, si lo estamos, un loco nunca es el más adecuado para dilucidar si lo está o no. De todas formas siempre termino diciendo lo mismo: Si estamos locos, bendita locura.

    Besos, Raquél.

    ResponderEliminar
  15. El libro "42 reflexiones y 195 metros" ya está disponible en digital: http://www.amazon.es/42-reflexiones-y-195-metros-ebook/dp/B00K9WIDV2/ref=sr_1_2?ie=UTF8&qid=1399994004&sr=8-2&keywords=42+reflexiones

    ResponderEliminar